LA MIRADA FRATERNA.
Cuando en el ser humano descubrimos a nuestro prójimo, entonces comienzan a clarearse las sombras y hasta las acciones más escandalosas nos hacen vislumbrar una mezcla de bondad.
En el fondo, la mirada fraterna hace ver en el ser humano la huella del Eterno y la sonrisa de la vida, al tiempo que nos lleva a contemplar al otro con la mirada de la compasión y la misericordia.
