AFRONTAR LA VIDA CON ENTUSIASMO Y CON GANAS.
Cuando afrontemos la vida con entusiasmo y con ganas, aunque sea problemática y dificultosa, entonces se genera la alegría, y hasta los pequeños detalles alcanzan valor, e incluso los problemas se acogen con optimismo.
Cuando la vida se afronta sin sentido y con desánimo, entonces surge el vacío y la depresión paraliza nuestras fuerzas.
