Nunca olvides en tu vida que lo verdaderamente importante es el modo que vives, reconociendo con Rinbeck que “la felicidad no es una estación de llegada, sino un modo de viajar”. Cuando descubres que un minuto de tu tiempo es una oportunidad para extraer de la vida lo mejor, entonces la pasión y el amor a las cosas y a las personas aparecen de inmediato, sin violencias ni forcejeos.